BERMEO - COSTA DE VIZCAYA

Hacía tiempo que nos apetecía a Israel y a mi hacer este viaje que organiza Photolocus de la mano y guía de Chavi Nández, así que allá por finales del mes de junio, cuando salió el anuncio del taller, no dudé en reservar habitación en el Hotel Atxurra. Y menos mal que lo hice con tiempo suficiente porque hubo quien se quedó sin habitación y tuvo que buscar alojamiento en las proximidades. Los días del taller de fotografía fueron el 26 y 27 de septiembre pasados, coincidiendo con los últimos días de las Jornadas Aragonesas de Fotografía de Naturaleza y perdiéndome por segunda vez unas jornadas que otras veces me ha tocado organizar a mi como componente de la junta directiva de Asafona, pero cuando salieron las fechas ya había reservado el taller y como he dicho al principio tenía muchísimas ganas de asistir con Israel.

 

El Hotel Atxurra es un coqueto establecimiento ubicado en un paraje montañero del alto de Soyube, muy cerca de Bermeo, pero muy escondido y que me costó encontrar a pesar del Google Maps cuyo enlace me había enviado Chavi. Llegamos el viernes por la noche, encontrándonos con Carlos Flamarique, que también asistía al taller. Chavi se retrasó un poco más pero en cuanto llegó decidimos entrar al comedor, pues en este hotel a partir de las 21:30 dejan de dar de cenar. El hotel está muy bien, las habitaciones muy limpias y el cuarto de aseo con todo lo necesario, muy completo y limpio, y la comida (solo cenamos la noche de llegada) bastante bien, los desayunos de sábado y domingo entraban en el precio de la habitación. Un hotel recomendable.

 

Durante la cena conocimos a otra participante, María, y a la mañana siguiente a los restantes componentes del taller, hasta 10. Algunos ya nos conocíamos de otras actividades con Chavi. Cuando ves que la gente repite en las actividades que alguien organiza, eso es buena señal, y eso es lo que ocurre con Photolocus y Chavi.

 

El sábado por la mañana nos dirigimos a una cima próxima en donde había unas antenas de la ETB y desde donde se divisaba un espectacular paisaje montañero, con sus nieblas matinales y las luces del sol filtrándose entre las numerosas nubes. A un lado se podía divisar parte del estuario de Mundaka y una pequeña porción del mar.

 

Luego bajamos a Bermeo y entramos en la Parroquia de Santa María para practicar la fotografía en interiores. No podíamos dejar de lado una visita el puerto de la localidad con numerosas y coloridas embarcaciones y diversos detalles a tener en cuenta.

 

Poco a poco el tiempo se nos echó encima y hubo que buscar un lugar para comer. En el País Vasco esto es sencillo. Comimos estupendamente. Después, y tras visitar el claustro del convento de San Francisco, nos dirigimos hacia la cercana localidad de Mundaka, parándonos en el trayecto para seguir practicando con la fotografía de viajes. Una vez en Mundaka, estuvimos fotografiando detalles de la costa y el mar, su Ermita de Santa Catalina (bailarina incluida), su pequeño y coqueto puerto y la práctica del surf en sus cercanas aguas. Un refrigerio y camino de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai para visitar la Torre Madariaga (Centro de la Biodiversidad de Euskadi) y sus alrededores. Después nos dirigimos hacia Ereño para subir a la Ermita de San Miguel, y digo bien lo de subir porque aunque es corto el trayecto desde donde dejas el coche, es bastante inclinado, aunque no tiene ninguna dificultad que no sea la del esfuerzo. Merece la pena porque las vistas desde este lugar son muy bonitas para practicar los contraluces del atardecer y ver reflejado esa luz en las aguas del río Oka, que desemboca en el estuario mencionado.

 

Se nos hizo de noche bajando a Guernika para cenar. Después de la cena y de vuelta a Bermeo paramos para practicar fotografía nocturna en su puerto. Israel estaba ya cansado y la segunda parte de esta sesión nocturna la perdonamos y nos fuimos directamente al hotel.

 

El domingo lo dedicamos a explicar y recibir unas nociones básicas de Lightroom. Luego nos dirigimos al faro en el cabo Machichaco, deteniéndonos antes en un bosque cercano. Y llegó la hora de despedirnos de todos y volver a nuestros lugares de origen. No me queda nada más que agradecer la buena compañía de Emy, Beatriz, Nai, Marimey, María, Carlos, Roberto, Israel y, como no, la de Chavi por su buena organización y buen hacer.

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