UN VERANO "ALADO"

Llevaba bastante tiempo dedicándome casi exclusivamente a la fotografía de paisaje y a la macrofotografía, dejando de lado una de mis primeras pasiones de esta bendita afición, la fotofrafía de fauna o "caza fotográfica". Cuando mi amigo José me invitó a acompañarle de nuevo en el hide no me lo pensé, estaba saturado de tanta planta y flor y necesitaba un cambio aunque solo fuera por higiene mental. Lo que no sospechaba es que el reencuentro con la fauna iba a medrar tan fuerte en mi interior, así que otro de mis amigos, Jesús, me invitó también a acompañarle a fotografiar primillas a un lugar que le habían dicho y tampoco mo le pensé dos veces. Después de esto, volví con José a uno de nuestros sitios talismanes en el Pirineo en donde siempre habíamos fotografiado milanos, buitres y alimoches. Ese día no tuvimos fortuna con los alados, pero tuvimos la sorpresa de poder fotografiar un corzo. Ya solo faltó que los carboneros, como casi todos los años anidasen en una de las tejas de mi bungalow permitiéndome fotografiarlos cuando entraban a cebar a las crías. La mecha estaba encendida y me decidí a ir al hide que ayudé a construir a José en los terrenos del camping. Tras acondicionar el comedero he estado acudiando durante muchos de los días de este verano a observar y fotografiar las especies que han ido acudiendo y que algunas de ellas me han ayudado a identificarlos compañeros de Asafona. He vuelto a Zaragoza y he seguido acudiendo por mi cuenta a distintos lugares logrando alguna "captura" nueva.

Uno de los inconvenientes con los que me he encontrado, a diferencia de aquellos años en los que comencé en la fotografía digital con la fauna, es que ahora utilizo una cámara full frame, que para paisaje va estupéndamente pero que en fauna si no tienes un tele adecuado los sujetos se quedan algo alejados. Y eso que la 5D III, que es la que tengo ahora, me permite autoenfocar hasta f8 cuando le acoplo el extender. Tengo un Canon 400 f5.6 y mi hijo Israel un Canon 300 f4, que apenas usa pues ha renunciado a meterse en un hide y pasar varias horas sin menearse, dedicándose exclusivamente al macro con su Tamron 180 y al paisaje con su Canon 70-200 f4 y su Canon 17-40. Bueno pues a la vista de que Israel no usa el 300 me lo he apropiado y lo estoy usando, así que con los dos extender que tengo, el 1.4x II y el 2xIII me proporcionan varias configuraciones a utilizar. La única configuración que no me permite el autofocus es cuando utilizo el 400 con el 2x III que me dá un f11 mínimo. Sin embargo,  es verdad que la 5D III me dá la ventaja de utilizar ISOs altos sin que sufra mucho la toma. Esto y los 23 mpx te permiten recortar la toma y dejarla en unos 15 o 16 mpx, que no están nada mal, con lo que suples la falta del factor de multiplicación de las APS-C.

Así que he estado experimentanto con el 300 mas el 1.4x o el 2x, y con el 400 más uno de los dos extender. Me he dado cuenta de que cuando la iluminación no es muy buena y la distancia entre cámara y sujeto iba en aumento, tenía que diafragmar por encima del diafragma mínimo que te daba el extender. Quiero decir que si utilizaba el 300 con el 1,4 y esto me daba un f5.6 mínimo, si utilizaba un f8 los resultados eran sensiblemente mejores, y si utilizaba un f11 mucho mejor. Esto tiene su lógica ya que al acoplar el extender la distancia focal crece y la profundidad de campo disminuye. Claro, esto en fauna, que está continuamente en movimiento, si no tienes una buena iluminación, te penaliza la velocidad de obturación teniendo que recurrir a elevar el ISO. También es verdad que no es necesario que las fotos salgan como "postales", todo enfocado y bien enfocado, aspecto que me ha costado aceptar, pero que lo he ido asumiendo con el tiempo y aprendiendo de otros fotógrafos. Lo importante es que al menos la cara y el ojo  del animal salgan bien enfocados. También es muy importante tener una base muy sólida y estable sobre la que apoyar el equipo. En fin, que me he ido encontrado con distintas dificultades que he ido solventado en función del equipo que he utilizado según mi entender, que puede ser que no sea el más acertado. La verdad es que los extender, la capacida de la cámara con los ISO altos y los 23 mpx de la cámara me han permitido mostrar las fotos realiazadas de una manera digna.

 

También he estado utilizando el mismo equipo par fotografiar mariposas, pero mejor dejarlo para otro post y no hacer este demasiado extenso.

Mención especial a la calurosa y sofocante tarde que compartí con Gerardo en el Super Hide de Jorge Ruiz del Olmo, al que agradezco su invitación para conocer y utilizar esa magnífica instalación. La Pochanca, como Jorge denomina a la instalación, es un concepto totalmente distinto de lo que hasta ahora conocía como fotografía desde hide. Una balsa creada artificialmente decorada con los troncos correspondientes y cesped en la orilla que da justo enfrente de la posición del fotófrafo. El hide construido con material rígido e insonorizado para que la fauna no oiga nada de lo que ocurre en el interior. El frontal de la construcción está compuesto de un cristal espía, un enorme ventanal que te permite observar todo lo que ocurre por delante de ti e incluso por los laterales. Como la construcción del observatorio-hide está hecha semi enterrada, la posición sentado es idónea porque la cámara se sitúa ligeramente por encima del nivel del agua. La fotografía se realiza a través del cristal espía que como da una tonalidad cálida, conviene poner el balance de blancos a 4500 grados, más o menos, para corregir esa dominante. Un experiencia muy gratificante si no hubiera sido por el excesivo calor  que hacía en un lugar tan reducido en una calurosa tarde de verano.

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