ISLANDIA - UN VIAJE INOLVIDABLE

Por fin me decidí a asistir a uno de esos estupendos viajes que mi amigo Chavi organiza varias veces al año a Iceland y que siempre me ponía los dientes largos con sus relatos posteriores. El viaje fue programado del 5 al 12 de octubre. La salida desde Almería en vuelo directo hasta Keflavik tras 4 h. 50" de viaje. Así que llegamos de madrugada a Iceland, cerca de las 4 h 30' llegamos al hotel y un par desorpresas. La primera que en el hall del hotel había una maquineta con la que te podías tomar un chocolatito caliente gratis, la segunda que al subir a la habitación... oh! sorpresa!... la puerta estaba arrancada... y la del baño... Pensamos que se habían equivocado de room y que nos habían dado una en reparación. Vuelta a recepción y "the door of my room is broken...", manos a la cabeza de la recepcionista y dialogando con Chavi y Mariano que dominan mejor uno el inglés les dice que no hay más habitaciones libres así que tendremos que ir Mariano y yo a otro hotel. Mariano y yo quedamos emparejados desde un principio y durante todo el viaje a compartir habitación. Un tipo genial y con un sentido del humor muy agradable. La ventaja es que a la mañana siguiente desayunamos en los dos hoteles. Un grupo de personas con una afición afín, la fotografía de la naturaleza: Mariano, Iñigo, José Ramón, Chavi, Pedro, Conchita y su marido Rafa, Miguel Ángel y un servidor. Un grupo bien avenido, con personas muy agradables en el trato y a las que conocía a todas ellas menos a Iñigo, con el comparto asociación en AEFONA, los demás de ASAFONA como yo, excepto el valenciano José Ramón al que conocía de otros talleres fotográficos.

 

 

Primer día - Día 6 de octubre, domingo

 

 

El primer día lo empleamos en conocer las cercanías de Keflavik, puesto que volveríamos a repetir hotel al final del día. Estuvimos en la playa de Sandgerdi, en donde fotografiamos una colorista casa a los pies de un pequeño lago y las numerosas y pequeñas aves de la playa. Luego fuimos en dirección a Hafnes en donde estuvimos viendo un primer avance de las numerosas y desperdigadas granjas, las característica iglesia con su correspondiente cementerio y una curiosa embarcación, que según nos explicó una atenta granjera, lo empezaron a construir hace 50 años y ahí se quedó sin acabar.... De allí nos dirigimos a ver el amarillo faro de Hafnir, en donde también vimos una ballena muerta entre sus rocas. Después la falla de Gunansot, a un lado la placa europea y al otro la americana, no me extraña que Iceland sea tierra de volcanes. Comimos en Grindavik, en el puerto, viendo como descargaban un barco pesquero. Desde allí nos dirigimos a ver la sulfurosas y burbujeantes fumarolas en Krysuvok Seltun, y después nos detuvimos a comprobar la solidificada lava tapizada por una especie de liquen o musgo que le daba un aspecto de mullida alfombra, en Pókötlustaöir. Ya al atardecer nos dirigimos a la rocosa playa de Reykjanestá. De ahí al hotel y al acabar de cenar, la plabra mágica "auroras". Corriendo a coger el equipo fotográfico y el vehículo para alejarnos de la ciudad y dirigirnos a Hafnes, en donde fotografié mi primera aurora. Emocionante...

 

Segundo día - Día 7 de octubre, lunes

 


Nos dirijimos a Stekkjarkot, en Reykjanesbær, en donde estuvimos visitando una especie de "parque cultural" donde se muestran las antiguas viviendas de los pescadores islandeses con sus techos cubiertos de vegetación. Luego nos dirigimos a Grindavik, en donde visitamos una cueva de lava. A continuación emprendimos viajes al cercano centro de aguas termales llamado Blue Lagoon, donde apreciamos el curioso color turquesa de sus aguas. Antes de comer todavía nos dio tiempo a ir a la costa, concretamente a Strandarkirkja, donde los compañeros ornitólogos andaron buscando avifauna, aunque lo que más se vió por allí, incluso en la rocosa playa, fueron las lanosas ovejas islandesas. Comimos en Hvolsvollur y después otravez a la costa en Vestmannaeyjar. El tiempo ya se había estropeado volviéndose ventoso y gris, incluso cayendo algo de fina lluvia. Como última etapa del día nos dirijimos a Seljalandsfoss, en donde pasamos un buen rato fotografiando desde distinto ángulos su famosa cascada.

 

Tercer día - Día 8 de octubre, martes

 


Tras pernoctar en el Country Hotel Hofdabrekka y tras un suculento y abundante desayuno, en una mañana que salió bastante lluviosa y que nos aventuraba un día gris y con pocas posibilidades fotográficas, partimos confiando en que nuestro guía Chavi nos llevase a buen puerto. Conforme íbmos avanzando por la carretera el paisaje se iba tornando blanco debido a la nieve caida. El blanco manto de nieve nos ofrecía alguna que otra oportunidad de practicar nuestra afición favorita, así que parmos más de una vez en Myrdalssandur, bien a fotografiar el paisaje o los cisnes cantores que deambulaban alrededor de la carretera algo aturdidos por el temporal de nieve. Llegamos a la Morrera de Svinafessjokull, en donde con mucha precaución de no resbalar e ir a para a las frías aguas por la nieve que seguia cayendo y que dificultaba nuestra caminata, estuvimos también bastante rato disfrutando del espectacular paisaje que teníamos delante. Después de comer en Skaftafel, aprovechando que había dejado de nevar y tampoco llovía, camino de Vantnajokull nos fuimos parando para aprovechar el bonito paisaje nevado, aprovechando los reflejos que nos ofecían las zonas anegadas a ambos lados de la carretera. A media tarde llegamos a Fjallsarlon en donde pasamos gran parte de la tarde intentando captar con nuestras cámaras las numerosas posibilidades fotográficas de su mágico lago. Ya con la trade muy avanzada, casi ya sin buena lus y camino de nuestro hotel de pernocta, aún tuvimos tiempo de parar en Jokullsarlon. Después de cenar en Gerdy, comprobamos que se había quedado una despejada noche y que por fín se empezaban a ver las esperadas auroras, así que cogimos los equipos y volvimos a Jokullsarlon en donde durante casi 4 horas estuvimos fotografiando las espectaculares formas de las auroras que nos brindaron unos colores verdes y rojos que yo nunca había adivinado que podríamos ver sobre el oscuro cielo. Maravilloso....

 

Cuarto día - Día 9 de octubre, miércoles

 


Tras levantarme termprano para fotografiar el amanecer, aprovechamos las primeras horas de la mañana para visitar de nuevo Jokullsarlon y poder fotografiar con buena luz todo lo que no pudimos fotografiar con la pobre luz del día anterior. Su enorme morrera su grandes bloque de hielo flotante camino del mar y alguna que otra foca. La costa sembrada por los restos de hielo que daja la baja mar y aquellos que siguen encallados en el mar en las proximidades de la costa con el oleaje estrellándose sobre ellos. Un espectáculo del que querrías estar disfrutando durante horas. Pero hay que seguir y así nos encaminamos, ya de vuelta sobre lo andando hasta hoy pero para ver otros paisajes. Así nos dirijimos a la afamada cascada de Svartifoss, un lugar con muchas posibilidades fotográficas. Allí nos entretuvimos gran parte de la tarde, para después encaminarnos de nuevo hacia Svinafelljokull, en donde a diferencia del día de la nevada, esta vez pudimos apriovechar la estupenda luz de la soleada tarde para fotografiarlo y contemplar su bonita morrera. Ya de camino hacia Vik y con las últimas luces de la tarde aún tuvimos tiempo de parar a fotografiar otra bonita cascada cercana a la carrretera. Un día expléndido de luz y con unos paisajes inolvidables.

 

Quinto día - Día 10 de octubre, jueves

 

 

De nuevo me levanto pronto para aprovechar las luces del amanecer. Después de desayunar emprendemos camino hacia las playas de Vik, en donde tenemos la ocasión de fotografiar unos impresionantes peñascos emergentes de las cercanas aguas costeras. Desde este lugar nos dirigimos a la playa de Reynisdrangar, en donde nos entretenomos fotografiando las curiosas formaciones que la lava al cristalizar deja sobre el terreno costero, muy similar a las encontrada s en Svartifoss. También los enormes y puntiagudos peñascos que emergen de sus aguas. Jugamos con las velocidades del obturador aprovechando el oleaje. También vamos a Dyrholaey y fotografiar su bonita y espectacular costa. Lástima que los frailecichos ya han migrado... Antes de la comida nos da tiempo de ir a la cascada de Skogafoss, y aunque el tiempo es un tanto gris podemos dejar constancia de su espectacularidad con numerosas imágenes. Ya después de comer con una tarde climatologicamente peor, nos dirigimos hacia Rangaselsund donde queríamos ver uno de los cráteres más importantes de Islandia, pero que no pudo ser debido a la niebla, así que nos estuvimos entreteniendo con los barrancos de ceniza petrificada y algún barranco en el llamaba la atención sus azules aguas en contraste con la gris tarde.

 

Sexto día - Día 11 de octubre, viernes

 


Después de pernoctar y desayunar en una granja en Lambstadir (les llaman granjas pero son como hoteles en forma de nave, con unas comodidades que para si querrían muchos hoteles rurales de nuestra geografía), partimos hacia el Cráter Hverid, en donde tuvimos la oportunidad de ser los primeros visitantes gracias a nuestro guía Chavi y así poder hacer fotografías sin tener que esquivar a nadie. Lo mismo ocurrió en la no menos afamada cascada de Gullfoss, centro de atención turística y que tuvimos la oportunidad de llegar lo suficientemente pronto para tirar unas cuantas fotos antes de que llegasen los autobuses llenos de turistas. Incluso un grupo de España. Después de esta espectacular casacada nos dirigimos al cercano Geysir para fotografiar su espectacular fuente termal que emana una gran columna vertical hacia arriba de agua y gas. Comimos en el mismo lugar, aprovechando sus instalaciones turísticas. Luego, nos dirgimos a Bruarfoss, un lugar escondido que de no ir con un guía es casi imposible de encontrar y que ofrece una bonita y espectacular casacada de azules aguas. Tuvimos que disparar muchas veces para asegurarnos de que algunas tomas llegasen a buen término ya que las rachas de viento hacían moverse las cámaras y a nosotros. Un lugar con encanto, si. Ya por último nos dirigimos a Öxarárfoss - Silfra, donde se fundó la nación Islandesa y en donde se aprecia la brecha formada por las dos placas téctonicas europea y americana.

 

Sétimo y último día - Día 12 de octubre

 

El viernes pernoctamos en Reykjavik. Aprovechamos para cenar en un restaurante, ya que hasta ese día siempre habíamos cenado de lo que nos llevamos desde España y lo que comprábamos en los supermercados de Islandia. Aoroveché para comer algo típico de islandés así que pedí ballena. Me sorprendió grátamente por su semejanza a la ternera. La mañana del sábado aprovechamos para realizar compras y traer algún recuerdo a nuestros familiares. Luego, al mediodía salimos hacia el aeropuerto en Keflavik, en donde comimos antes de partir hacia España. Llegamos a Alicante sobre las 10 o las 11 de la noche, más o menos, no recuerdo muy bien. Recogimos los coches que habíamos dejado en el parquin del aeropuerto y emprendimos regreso a Zaragoza con la esperanza de encontrar en la carretera alguna estación en donde el restaurante estuviera abierto, pero no fue así hasta llegar a las inmediaciones de Calamocha, ya en las primeras horas del domingo. Antes habíamos tenido la suerte de que en una estación valenciana el señor que cobraba el combutible tuviese a bien vendernos unos cuantos sandwichs y varias latas. 

 

Un viaje que te deja con ganas de volver, al fin ya al cabo solo hemos conocido una pequeña parte de Islandia, sur - sureste. Quizás en un próximo viaje me decida a dar la vuelta a la isla, o quizás me decidad ha visitarla en inviernos para ver sus espectaculares cascadas, esta vez cubiertas de hielo.... quien sabe lo que me deparará el mañana.... Un viaje que recomiendo a todo aquel que ame la naturaleza y la fotografía de paisaje y ornitológica también.

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